El paladar hendido y el labio leporino son defectos congénitos. Ocurre cuando el labio superior y el paladar no se desarrollan correctamente, en los primeros meses de embarazo. Un bebé puede tener paladar hendido o labio leporino o ambos.
El labio leporino ocurre cuando el tejido que forma el paladar y el labio superior no se unen antes del nacimiento, lo que provoca una abertura en el labio superior. Puede ser en un lado u otro del labio, o con menor frecuencia, en el medio del labio.
Algunos niños con labio leporino pueden tener el paladar hendido. que ocurre cuando el tejido que forma el paladar no se une correctamente. Algunos bebés pueden tener estas hendiduras en la parte de adelante o atrás del paladar, otros solo tienen una parte del paladar hendida.
Los niños con esta condición pueden tener problemas para comer o hablar; pueden tener infecciones de oídos, pérdida de audición y problemas con sus dientes.
Una cirugía puede cerrar el labio y el paladar. La cirugía para el labio leporino se hace, generalmente, antes de los 12 meses de edad. La cirugía para el paladar hendido se realiza antes de los 18 meses. Muchos niños pueden tener otras complicaciones. Pueden necesitar otras cirugías, cuidado dental y ortodoncia y terapia del habla cuando crezcan. Con tratamiento, la mayoría de los niños con hendiduras orofaciales tienen buenos resultados y una vida saludable.
El amamantamiento en el niño que presenta LPH implica problemas frecuentes que se deben considerar el éxito, ya que sus madres necesitan un eficiente sistema de apoyo que las ayude a superar el problema emocional, aceptar el nacimiento del niño con esta malformación y lograr integrarlo adecuadamente a la dinámica familiar.
La alimentación es difícil y algunas de sus consecuencias son:
- alteraciones en talla y peso.
- infecciones respiratorias frecuentes.
- otitis media, que altera la dicción del niño cuando deja secuelas.
Se necesitan intervenciones quirúrgicas y un proceso de tratamiento que implica la participación de un equipo multidisciplinario para poder abordar todos los problemas por venir, además de los ya mencionados:
- caries.
- alteraciones bucales.
- problemas para lenguaje y habla.
La lactancia materna favorece el vínculo madre-hijo, asegurando un abastecimiento suficiente de leche, sin necesidad de realizar gastos extras. La adecuada ingesta y absorción de leche favorece a la prevención de infecciones respiratorias y de oído, que propicia una adecuada audición. Al igual, previene alteraciones gastrointestinales y alergias, debido a la succión, ya que promueve un adecuado desarrollo promotor que beneficia a la dicción y al adecuado desarrollo neurológico y visual.
El niño con labio y paladar hendido que tiene el paladar íntegro, puede amamantarse: ejercen presión mecánica pero les cuesta trabajo prensarse, ya que se rompe el vacío debido a la separación en los labios. Se recomienda que, para mejorar la presión, se tape el defecto con un dedo de la madre; por esto es importante que la hendidura quede siempre hacia arriba.
La queiloplastía es la cirugía que corrige el labio, y se ha demostrado que durante su proceso postoperatorio alimentado al seno materno, se mejora en la ganancia de peso, en comparación a los casos en los que se les alimenta con cuchara; también se observa un menor tiempo de estancia hospitalaria y la transición de líquidos intravenosos a vía oral es más fácil y menos estresante para el niño.
La dificultad para amamantar a estos niños depende de la magnitud del defecto: puede ser unilateral, bilateral, con paladar hendido. En ellos, la presión es deficiente, tienen poco espacio en el paladar para realizar succión mecánica (presión entre lengua y paladar). En estos casos se elabora una placa obturadora en las primeras semanas, lo cual ayuda a mejorar la alimentación.
Apoyar a las mamás es indispensable: se les debe mostrar la manera correcta de extraer leche, ya sea manual o utilizando un sacaleche. Se les debe orientar sobre la conveniencia de algunas bombas y tener claro que el bebé puede llegar a necesitar suplementos: si ya han pasado 45 minutos de succión, y el bebé sigue estando hambriento, no se está logrando la extracción suficiente.
La posición óptima para amamantar al bebé es:
- mantener al bebé en posición vertical.
- montarlo sobre la pierna de su mamá.
- acercarlo al pecho para que lo tome sentado.
- dirigir el pecho hacia el piso de la boca, o el pezón hacia el lado menos afectado.
- formar una cresta para así facilitar la succión.
- sostener al bebé en posición de lactar.
Otra ayuda puede ser exprimir la leche en la boca del niño directamente.
Se debe colocar una placa obturadora tan pronto como sea posible, para formar el techo del a boca y el piso nasal, proporcionar una superficie para la succión, disminuir el paso de leche a la cavidad nasal al igual que el tiempo de alimentación
Las madres deben estar conscientes de los signos de transferencia de leche adecuada, los cuales son:
- Pérdida de peso NO mayor al 7% durante los primeros 10 días de vida.
- Evacuaciones amarillentas con grumos; más de tres evacuaciones en un día, después del primer día de vida.
- Orina 6 veces al día (verificar colocando un cuadro de papel higiénico en el pañal).
- Recupera supero entre los 10 a 14 días de vida.
- Se puede escuchar cómo traga durante la alimentación.
El seguimiento médico de estos niños se debe hacer vigilando peso y talla:
- a los 7 días.
- a los 14 días.
- al mes (cada mes o antes si no ha logrado una ganancia de peso adecuada).
- a los 12 meses.
- a los 18 meses
- a los 2 años
- posteriormente se pueden realizar de manera anual.
En estos casos, los niños generalmente los niños no presentan otros problemas, siempre y cuando se traten de manera adecuada, por lo que es importante no esconderlos, hablarles, cantarles, permitirles el movimiento y que asistan a escuela regular.
Bibliografía:
- Anónimo. (2016). Labio leporino y paladar hendido. Jueves 23 de febrero de 2017, de Medline Plus (Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU) Sitio web: https://medlineplus.gov/spanish/cleftlipandpalate.html
- Artículo de Lactancia en el niño con labio y paladar hendido, proporcionado en la asignatura optativa de Lactancia Materna, en la carrera de Médico Cirujano, UNAM.



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