viernes, 10 de marzo de 2017

Neurodesarrollo cerebral en prematuros: impacto afectivo con técnica mamá canguro.

Mundialmente mueren al rededor de 4 millones de niños, anualmente, en su primer mes de vida. Se aproxima que la mitad de estas muertes están asociadas a bebés pretérmino y de peso bajo al nacer (PBN) los cuales representan un problema de salud pública en países subdesarrollados.


Con el avance en la tecnología se han ampliado los límites de viabilidad y sobreviva de bebés prematuros e inmaduros; sin embargo en varios estudios se han asociado estas condiciones a algún grado de discapacidad. Entre los más comunes encontramos:
  • déficit cognitivo
  • parálisis cerebral infantil
  • déficit auditivo
  • déficit visual
  • déficit sensorial

La lactancia materna se ve interrumpida frecuentemente en estos bebés, debido a que deben ser ingresados a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), donde son separados de sus madres y son sometidos a procedimientos que causan estimulación nociceptiva, como parte de la atención habitual. De igual forma, la exposición prolongada al dolor aumenta la morbilidad neonatal debido a la inestabilidad producida y daño neurológico que provoca una aceleración en la muerte celular programada. 
Actualmente se conocen indicadores que revelan que el dolor está presente en ellos y necesita ser tratado para evitar su sufrimiento y los efectos nocivos que son resultado de cambios fisiológicos, hormonales y biológicos que pueden reprogramar el sistema nervioso central.

Existen diferentes posibilidades de intervención temprana, un ejemplo es la técnica Mamá Canguro, que consiste en el contacto piel con piel, que convierte a los padres en una fuente de calor humano y una incubadora que le brinda al bebé calor, leche materna y amor, que le ayudan a que su recuperación sea más pronta y acelera su salida de la UCIN. Es un método sencillo y económico, que provee al bebé de un vínculo afectivo identificando el afecto que recibe como un neuromodulador, y la interacción madre-hijo respondiendo a las necesidades de estimulación que el bebé requiere, favoreciendo su estabilidad, crecimiento y neurodesarrollo.

Técnica: colocar al bebé en medio del pecho desnudo, piel con piel, en posición vertical de "ranita", así se reemplaza a la incubadora las 24 horas del día y se le brinda calor y amor. EL bebé se relaja escuchando los latidos de su mamá y coordina una mejor respiración, además de organizar mejor sus ciclos circadianos (del sueño). La lactancia se facilita mediante la posición "sandía" que favorece la coordinación succión-deglución-respiración y la lactancia a libre demanda. 



Debe haber una adaptación materna intrahospitalaria, ya que es un periodo de entrenamiento y observación que permitirá detectar en la mamá y el bebé cualquier situación que pueda obstaculizar la implementación de la técnica de canguro 

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